
Fluye por el norte de Sudamérica, en su mayor parte por Brasil; figura como el mayor del mundo en términos de captación de agua, número de afluentes y volumen de agua que descarga, y con sus 6.275 km de longitud es el segundo río más largo del mundo, después del Nilo. Con sus cientos de afluentes, el Amazonas recoge las aguas de una cuenca de más de seis millones de kilómetros cuadrados, la mitad de Brasil y el resto repartida entre Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Se estima que el Amazonas descarga entre 34 y 121 millones de litros de agua por segundo y deposita, diariamente, unos tres millones de toneladas de sedimentos cerca de su desembocadura. Los aportes anuales del río suman una quinta parte de toda el agua dulce que desemboca en los océanos en todo el mundo.La cantidad de agua y de sedimentos aportados son tan enormes que la salinidad y el color del océano Atlántico se ven alterados hasta una distancia de unos 320 km desde la boca del río.
Aprovechamiento Del Suelo La Amazonia es una región natural de gran valor ecológico mundial, ya que constituye el mayor ‘pulmón verde’ de la Tierra. La ocupación por parte del hombre, que se inició en 1840 ante la demanda internacional de caucho, sigue siendo marginal o se limita a las áreas situadas en torno a los cursos fluviales, y se debe fundamentalmente a las enormes riquezas forestales (caucho, maderas y plantas medicinales) y minerales (hierro, petróleo, metales y gemas) que ofrece, así como al posible aprovechamiento de sus suelos para actividades agropecuarias o de sus ríos para la construcción de obras hidráulicas.
Problemas MedioambientalesLa invasión incontrolada de este territorio durante las últimas décadas ha provocado graves desequilibrios ecológicos, pues no se ha tenido en cuenta ni la importancia de su biodiversidad ni a los grupos indígenas que habitan este espacio, muchos de los cuales corren el peligro de desaparecerLa extracción y búsqueda de oro por los ‘garimpeiros’, la construcción de grandes carreteras (Transamazónica) y obras de ingeniería, y el incorrecto uso del suelo son los principales causantes de la degradación medioambiental amazónica, que pone en peligro un ecosistema de extrema fragilidad. El uso irracional de sus recursos naturales comienza a preocupar a las distintas instituciones nacionales e internacionales. A las pocas ciudades existentes, como Iquitos (Perú) o Marañao (Brasil), se suman otras nuevas surgidas tras el avance colonizador.El área originalmente ocupada por la pluvisilva, en el sector brasileño del Amazonas, está sufriendo una considerable deforestación debido a la acción antrópica. La tala indiscriminada de árboles y quema de las tierras, con vistas al aprovechamiento maderero, cría de ganado y construcción de nuevos asentamientos, está provocando una rápida erosión del suelo.La regeneración del bosque es difícil, y la tierra sólo puede sostener una vegetación de herbáceas y matorrales tras unos pocos años de uso agrícola.